¿Para qué sirve?
Ayuda a conciliar el sueño más rápido, reduciendo el tiempo que el niño tarda en quedarse dormido.
Favorece un descanso nocturno de mejor calidad, ayudando a mantener un sueño más continuo.
Regula el ciclo natural del sueño, especialmente cuando se ha alterado por cambios de horario, vacaciones o rutinas irregulares.
Puede ayudar cuando la exposición a pantallas o la luz artificial ha afectado la producción natural de melatonina.
Apoya la adaptación a cambios de horario, como viajes o modificaciones temporales en la rutina de sueño.
En algunos casos, y siempre bajo supervisión médica, puede utilizarse como apoyo en niños con trastornos del neurodesarrollo (como TDAH o trastorno del espectro autista) que presentan problemas para dormir.




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